
Me contrataron para continuar un anteproyecto que parecía encaminado: sumar dos unidades funcionales nuevas, en primer y segundo nivel, sobre un lote de unos 232 m² con dos unidades existentes en planta baja.
Al revisar la documentación aparecieron diferencias importantes. Los planos recibidos no coincidían con los originales de la vivienda: el archivo mostraba una fachada plana, cuando la real es diagonal. Con esa base, la propuesta no terminaba de resolver las unidades.
El trabajo terminó siendo un rediseño prácticamente completo. Se exploraron varias alternativas —unidades de dos y de tres ambientes, con lavadero integrado y distintas ubicaciones del baño— para comparar superficie, costo y funcionamiento de cada una.
Cada propuesta se presentó en planta, corte y axonometría, para que el comitente pudiera elegir con información clara antes de avanzar.








